Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



31 de enero de 2010

No voy a llegar. No voy a llegar…

Han pasado días. Los he pasado intentando llegar…
Pero no he llegado.
No he llegado porque…
no era posible llegar.
Porque tenía miedo.
Porque estaba desmoralizado.
Porque tenía el frío metido en el cuerpo.
Porque mi barco no podía ya remontar aquella mar.
Porque un hombre tiene sus límites. Y yo llegué a los mios.

Los primeros días, luché. Sufriendo mucho.
Los demás, sufrí. Simplemente. Profundamente.

(Julio Villar)

2 comentarios:

ana dijo...

¡gracias maja¡

Paqui dijo...

sí lo cierto es que más de una vez no conseguimos llegar y no importa la razón por la que no se llegue, aunque sea humanamente imposible, siempre te queda ese sabor agridulce de no haberlo conseguido