Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



1 de junio de 2010

cada tarde corro al monte a por mi dosis de endorfinas

1 comentario:

Comtessa d´Angeville dijo...

Por eso me vine a vivir al monte, para tener la dosis siempre y no necesitar salir a buscarla.