Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



30 de agosto de 2012

La sequía ha abierto en la tierra heridas tan anchas, que hacen de cama para las liebres, y tan profundas, que hacen de madriguera para los conejos.