Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



9 de octubre de 2012

este olor a vendimia entre dulce y a alcohol lo envuelve todo
mientras, procuro olvidar los signos que no entiendo
el siete en cada carné (no sé que “me” pensaba con el ocho)
la u en cada lugar en que he vivido
ese lugar donde se hace materia el sueño reiterado, para dos días después, tropezar y caer
India y otros signos todavía mucho más extraños