Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



25 de enero de 2013

La luz del amanecer de hoy ha sido espectacular. Me ha hecho pensar en fotos de lugares lejanos, que a veces, no se corresponden con lo que se ve allí cuando llegamos. Esto no significa que no existan esos momentos, creo que la clave es el momento, el instante. He pensado en como el pasado y el presente no existen, sólo el presente, en Carpe Diem, en la concepción circular y evolutiva (helicoidal) del tiempo, en como la vida parece estar siempre perdonando, en como aunque no estés atento, puedes volver a engancharte cada día o cada año, y que aún así, la vida insiste en que te fijes en el instante. Cíclico es también volver a Aleixandre:


Toda esa materia que viene del fondo del existir,
que un momento se detiene en ti y sigue tras ti,
[propagándote
y heredándote y por la que tú significadamente
sucedes.

Todos confiados en la vibración sola que a todos suma,
o mejor, que a todos compone y salva, y hace y envía, y
[allí
se pierde todavía íntegra hacia el futuro.

Oh, todo es presente.

Onda única en extensión que empieza en el tiempo, y sigue
y no tiene edad.
O la tiene, sí, como el Hombre.




Universo existido que un momento ha brillado
turbiamente, y ya rueda. Y se enjuga, evapora.




para que todo lo más en un momento de
[desfallecimiento se pueda uno convertir en río