Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



22 de septiembre de 2013

En los colores de otoño,
atravesando los perfumes de los campos,
evocándote, estoy en ti.


A la sombra del árbol desnudo,
amarillenta y rojiza
yace la hojarasca; todo duerme.


Recojo una hoja, es tan simple como bella,
tan sencilla al morir,
parece aún poseer toda la vitalidad del árbol.
Tanta dignidad al caer
me impulsa a cantarte.


De nuevo contemplo el árbol;
¿estará preocupado...?,
se diría que dibuja la sonrisa de la eternidad,
en la bondad de su libre transcurrir;


Y parece burlarse
de los sueños cultivados
en las entrañas del tiempo que me esclaviza.

En los colores de otoño,
atravesando los perfumes de los campos,
evocándote, estoy en ti,
tan sencillo al morir,
tan simple al irte sin un adiós.


(Benito Lertxundi)