Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



4 de febrero de 2014

Otra palabra de origen antiquísimo es “ave”. Los “ojeadores” (“ox” no viene de “ojo” sino del sonido “ox”) alzan el vuelo de las aues escondidas en los árboles. Como “au”* es una exclamación (subsiste en el valenciano “au”, en “aupar” o levantar, en el inglés “up” o alto y en “aullar”) el espantar los pájaros nen las ramas os da “au-is” y de “aue” viene “ovo”, huevo, y por tanto “óvalo”, “ovillo” y “óvulo”.

* En vez de “au” los romanos, como hinchas, gritaban “ou, ou” en el estadio, de donde “ov-ation”, un triunfo menor del atleta en el que se sacrificaba una “ovis” en vez de un toro.

(Pedro Galindo)