Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



4 de junio de 2016

Cosas que he aprendido o que me creo de esto de correr: 

Después de 40 minutos corriendo entra en vena una dosis de endorfinas que lo cambia todo. Corriendo muy suave vienen a ser 6 o 7 km. Esto significa que esa es la distancia mínima a correr. Ahora raramente bajo de 10 km, pero antes me servía. 

Le tengo pánico a la tristeza pero por suerte sé algo. Puedes empezar a correr tristísimo pero a partir de algún momento empezarás a sentirte bien, solo se trata de hacer más kilómetros. Uno de los días más tristes que recuerdo bastó con correr 15 Km para que cambiara. 

Siempre he pensado que la cabeza es un órgano más. Pues bien, este es el órgano que más ha ganado desde que corro. Órgano que no trabaja se atrofia. En cambio, el mejor ejercicio que puede hacer la cabeza es estarse quieta. Correr es una especie de meditación. 

Por cada 1 % de peso perdido a través del sudor, la temperatura corporal aumenta medio grado. Si cada 10 Km puedo llegar a perder 2 Kg y mi peso es algo menor de 70 Kg, significa que si no me hidrato, cada 10 km mi temperatura corporal sube 1,5 ºC. A partir de 40 ºC se puede producir un golpe de calor. Por otra parte y dado que el cerebro es un 75 % agua, se pierde atención y memoria.

Por cada kilómetro que se corre se pierden tantas kilocalorías como kilogramos se pesa. Así por cada 10 Km, pierdo algo menos de 700 Kcal.