Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



18 de octubre de 2009

La luna y la tierra, 1893 (Eugène Henri Paul Gauguin)

De espaldas, desnuda, agarrada a la cabeza de un hombre y delante de un manantial de agua clara; la diosa Tefatou (la Tierra) que negó a la diosa Hine (la Luna) la petición de inmortalidad para la humanidad.