Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



26 de junio de 2013

Continuos hormigueos en el brazo izquierdo no me dejan disfrutar de la carrera de cada tarde. Estaba dejándolas en el kilómetro sexto ya que se hacía insoportable. Pues bien, he descubierto que estaba equivocado y que es a partir de ahí, cuando las endorfinas entran a chorro en el torrente sanguíneo, cuando deja de molestar. ¡Como para no estar enganchado!