Estoy sentado y humedecido mecido por mis calores
y las aguas traspasan mis oídos traslúcidos
No aprenderé las palabras que me están rozando
ni desliaré mi lengua de debajo de mis pisadas
Pienso seguir así hasta que el agua se alce
hasta que mi piel desprendida deje sueltos los ríos

(Vicente Aleixandre)



12 de junio de 2014

El 6 de marzo de 2010 escribía: cuando se oye el tren, llueve; pero es más bien: cuando llueve se oye el tren.
No lo entendía ya que la lluvia viene del sur y los trenes están al norte.
Ayer, mientras corría en el parque lo comprendí. Se vio el rayo y todo siguió en calma, pero luego se oyó el trueno y todo el viento corrió hacía él.